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El tema Turístico en el Perú es bastante nuevo a pesar de que varios destinos turísticos son hartamente conocidos en el país de los Inkas. En el Centro-Sur se tiene el Cusco, en la costa norte, en Trujillo, se cuenta con Chan Chan y el Señor de Sipán y en el sur, en Arequipa, se halla el Valle del Colca, mientras en Puno se ubica el Lago Titicaca. Sin embargo, existen otros destinos en proceso de construcción, que no son muy conocidos y que se están impulsando en los últimos años, aunque a partir de sus propios recursos naturales y turísticos.
Las mismas localidades se esfuerzan por obtener un porcentaje en la demanda turística nacional y extranjera. Estos son representados por los departamentos de Cajamarca, Ayacucho, Junín, Loreto, Ucayali, entre otros, donde cada uno de ellos posee áreas de interés turístico. Por ejemplo, Junín cuenta con puntos turísticos en crecimiento como el Valle del Mantaro, la ciudad de Tarma y la Selva Central (Chanchamayo, Oxapampa y Satipo). Existen otros puntos turísticos en pleno proceso de consolidación como en Ica donde se ubican las Líneas de Nazca. Sin embargo, existen otros de menor valor turístico que, pese a ello, son visitados en varias fechas del año.
Siendo la actividad turística, valga la redundancia, una actividad ligada al sector privado, ésta se convierte en oportunidades de inversión para dicho ámbito, aunque teniendo una situación de concentración de capitales en una sola ciudad: Lima. La capital aglutina la llegada de miles de turistas extranjeros, contando para ello (desde hace muchos años) con la mayor planta turística del país relacionada con la oferta Hotelera y de Restaurantes para los distintos niveles de demanda turística internacional y nacional.
Por otra parte, el Estado desarrolla trabajos de promoción y difusión de los destinos turísticos, preferentemente para la oferta internacional, aunque actualmente se han iniciado con la aplicación de políticas de desarrollo turístico en los niveles regionales, rescatando así nuevos recursos naturales para poder impulsar, preferentemente, el turismo interno nacional.
Otro aspecto de pertinencia del Estado es que los recursos naturales y vestigios históricos culturales que corresponden a cada región, provincia o distrito, deben ser rescatados, recuperados y “puestos en valor turístico”. Ello, con el fin de iniciar un proceso de explotación turística racional, visitando y disfrutando de la biodiversidad de las zonas. Asimismo, con la corriente medio ambientalista también está en voga el turismo ecológico, cultural y natural, contando para este propósito con las visitas vivenciales a las Comunidades Nativas de la Selva, como por ejemplo la “Reserva del Manu”, entre otros.
La Planificación del Desarrollo Regional Turístico va de la mano con la Planificación del Desarrollo Urbano, ya que la Infraestructura de soporte turístico a la fecha se implementa de manera espontánea y libre (referidos específicamente a la oferta Hotelera y de Restaurantes en las ciudades intermedias). Es decir, existe una baja Liga Turística articulada a un Planeamiento Urbano, donde no hay una perspectiva real del crecimiento urbano, del ordenamiento y de la mimetización de la infraestructura hotelera y de restaurantes con el medio ambiente, sin que ello quiera decir que la oferta de la planta turística deberá ser del más alto nivel de infraestructura y equipamiento para generar una dinámica comercial, de servicios y laboral del más alto nivel. Aquí viene el reto del sector privado: ubicar información para saber en dónde invertir de manera ordenada y planificada, contando con la perspectiva de que tenga ingresos significativos por la implementación y equipamiento de una planta de servicios en hotelería y restaurantes.
Para desarrollar este tipo de dinámicas y sinergias se hace necesario generar organizaciones conformadas por representantes del sector público y privado. En algunos países con desarrollo Turístico éstos se denominan Comités de Desarrollo Turístico. De ahí que la responsabilidad pública de las municipalidades está fundamentalmente en localizar zonas de intervención para generar una oferta de tierras, con la respectiva oferta de diseños de unidades de servicio turístico con todos los servicios necesarios, para construir verdaderos barrios turísticos con cadenas de hoteles, restaurantes, hospitales, centros de diversión, piscinas, pistas de deportes, jardines, bosques, ríos y la comodidad del transporte para viajar a cualquier zona del destino turístico en particular.
En tanto que el sector privado estará en condiciones de poner en riesgo un capital, que le permita visualizar una rentabilidad segura en el tiempo a partir de contar con un destino turístico con muchos atractivos naturales y puestos en valor. Asimismo, la oferta de tierras por parte de las municipalidades y su posterior construcción por parte de los inversionistas deberá ser como parte de los convenios entre el sector público y privado. En este tipo de inversiones, existe lo que llamamos la “Responsabilidad Social” y aquí el reto para el sector privado es generar empleo competitivo y mejorar las capacidades en los distintos campos: en la industria de la construcción, el arte culinario, las atenciones de primera y un sinfín de servicios colaterales.
Finalmente, podemos concluir que el diseño arquitectónico, es un reto para los arquitectos preparados en las distintas escuelas del saber arquitectónico: desde las escuelas antiguas, con un diseño rococó, las modernas, que atraviesan la corriente cubista, o las más recientes, que apuestan por la corriente ecologista. En este sentido, tenemos los hoteles de Puno, como “El Estebes”, un hotel de cinco estrellas y uno localizado en el Cuzco, camino a Macchu Picchu, construido por los japoneses. En ambos casos, éstas monumentales infraestructuras se mimetizan con la geografía del lugar sin romper la estética y la comodidad. Además de ello, éste tipo de hoteles, internamente, ofrecen mucha modernidad en la prestación de los servicios y muchos (como en Cuzco) vienen aprovechando algunas construcciones de carácter incásico-colonial, donde varias ya se han convertido en verdaderos centros modernos de hospedaje.
En arquitectura, debemos tener presente de que en el Perú tenemos tres regiones naturales que son la Costa, la Sierra y la Selva. En cuanto a los usos y costumbres tenemos el norte, centro, sur y oriente, para poder plantear estilos de acuerdo a las realidades y necesidades de cada zona. Con seguridad, esto lo saben mejor los profesionales e interventores de la ciudad, sin embargo nada o muy poco se puede lograr si, desde el Estado, no se apuesta por el desarrollo.
Si bien se propone la restauración de los monumentos históricos, la recuperación de los recursos naturales, paisajes, la puesta en valor de aguas termales, lugares con microclimas, construcción de vías asfaltadas hasta los centros de ciudades intermedias y el fortalecimiento de corredores económicos y turísticos, la forma real y efectiva de crear las condiciones del desarrollo turístico será mediante la formulación de proyectos y la ejecución de los mismos en los nuevos destinos turísticos que se vienen generando en las distintas regiones del país.
Escribe: David Castillo Galván
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